Recuerdo 36: El Monte del Símbolo

El Monte del Símbolo se llamaba así por tener un enorme emblema en su cima elevado mediante un poste que lo hacía visible a muchas leguas de distancia. El Símbolo consistía en dos triángulos enfrentados, los cuales se cruzaban formando un rombo en el medio. Representaba la unión de los distintos dioses en uno solo: Váruna. Su residencia, que compartía con Pindo36.1, su esposo, se emplazaba bajo el emblema.

Váruna era tan poderoso como celoso, ansiaba la veneración. Cuando existían los otros dioses competía con ellos por las alabanzas, pero cuando acabó absorbiéndolos se enfrentó a su mayor enemigo: la nada.

Mandó maldiciones contra aquellos que no lo veneraban, premió con buenas cosechas y fortuna a quienes lo hacían y destruyó a quienes intentaron conquistar el Monte del Símbolo. Finalmente se dio cuenta de que las maldiciones eran la causa primordial de los ataques, así que se resignó dejando que algunos no quisiesen honrarlo. No obstante, todavía había quien mantenía la idea de asediarlo, así que el único Dios llegó a un acuerdo con el rey Menard: él se encargaría de la protección de la entrada al monte a cambio de ciertos favores. De este modo podía concentrarse en cómo hacer que lo agasajasen y no perder fuerzas con los que o no le aportaban nada o querían perjudicarlo.

Delfos36.2, el Caballero del Norte, era el encargado de esta misión, pero con el paso del tiempo, la tranquilidad llegó a la zona. En su ruta por este punto, Sigfrido encontró paz y amabilidad.

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